La mayoría de las empresas destinan grandes presupuestos para dar a conocer sus marcas al consumidor final, entendiendo que el retorno de inversión se verá reflejado en las ventas y en una consecuente fidelización. Si bien es cierto que esta es una estrategia acertada, hoy en día se sabe que la fidelización empieza por casa. El empleado es una valiosísima herramienta de marketing, pues es quien se encarga de las relaciones de la empresa con sus clientes, y constituye además el ejemplo de los valores de su organización en el exterior, por tanto las empresas que tratan a sus gente como sus activos más importantes tienen de antemano una gran ventaja competitiva.
Los directores de marca saben lo caro que resulta perder clientes así que destinan sus esfuerzos a mantenerlos contentos. De igual modo perder clientes internos implica seleccionar y capacitar a nuevos candidatos, lo cual será siempre más costoso que mantener la lealtad y el compromiso del talento que ya se halla en la organización.
Por otra parte, contra todo lo que pudiera suponerse no todos los beneficios, compensaciones y motivación tienen que ver con salarios, bonos o fondos de ahorro, por citar algunos. Hoy en día se sabe que existen acciones muy poderosas capaces de crear un verdadero compromiso del empleado para con su organización.
Imaginemos entonces a una persona que cada mañana aborda la jornada laboral como un reto atractivo y saludable, dentro de un escenario donde se siente apreciado, reconocido y donde su autoestima se ve reforzada. Podemos deducir que dentro de esta el empleado empieza a percibir a la organización como un núcleo de pertenencia, donde las pautas y la cultura de su organización también lo definen, lo amparan y le brindan el espacio oportuno para desarrollarse. Esto es un empleado verdaderamente comprometido, que dará lo mejor de sí en todo momento.
Una clara definición de roles, difundir estrategias de comunicación interna, reconocimientos, alentar y valorar las opiniones expresadas por los empleados, espacios apropiados y confortables, instalaciones deportivas, guarderías, servicios médicos o fomentar las buenas relaciones entre los compañeros, son sólo algunas de las fórmulas puestas en práctica, sin embargo la empresa debe ser creativa para encontrar los fórmulas más eficaces y oportunas.
Los modelos de empresa cambian, cambian también las estrategias de marketing y hoy en día la fortaleza de la moderna organización reside principalmente en una apropiada estrategia de brand engagement que consolide la relación marca-empleado.
jueves, 28 de mayo de 2009
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